Aparcamiento lleno a las ocho de la mañana. Tres coches por familia, cada uno con un solo ocupante, dando vueltas para encontrar hueco. Esa estampa, repetida en miles de polígonos y oficinas, es justo lo que un plan de movilidad sostenible al trabajo se propone cambiar. No se trata de prohibir el coche, sino de ordenar cómo se mueve la gente que cada día acude a un mismo centro de trabajo.
Y es que la movilidad ya no es solo una cuestión de comodidad. Se ha convertido en un asunto de gestión empresarial, de costes y, cada vez más, de cumplimiento normativo. En esta guía verás qué es exactamente un plan de movilidad al trabajo, quién está obligado a tenerlo y cómo conecta con el informe no financiero que muchas empresas ya deben presentar.
Qué es un plan de movilidad sostenible al trabajo (PMUS)
Un plan de movilidad al trabajo es un documento de diagnóstico y acción que analiza cómo se desplaza la plantilla de una organización hasta su centro de trabajo, y propone medidas para que esos trayectos sean más eficientes y menos contaminantes. En el ámbito municipal se conoce como PMUS, el Plan de Movilidad Urbana Sostenible, que es la versión a escala de ciudad de la misma idea.
La diferencia es de alcance. El PMUS municipal ordena la circulación de todo un núcleo urbano; el plan al centro de trabajo se centra en una empresa o polígono, en sus trabajadores y en cómo llegan cada día. Comparten método. Cambian la escala.
Objetivos: reducir emisiones, coste y tiempos de desplazamiento
El plan persigue tres metas claras: bajar las emisiones asociadas al commuting, recortar el coste que el transporte supone para empresa y empleados, y acortar los tiempos muertos de desplazamiento. Cuando funciona, el centro de trabajo respira distinto. Menos atascos, menos plazas desaprovechadas, menos quejas por llegar tarde.
Hay un beneficio menos visible. La movilidad pesa de forma directa en la huella de carbono corporativa, sobre todo en el llamado alcance 3, las emisiones indirectas que incluyen los trayectos de la plantilla. Quien mide cómo se mueve su gente, mide parte de su impacto ambiental real.
Quién está obligado a implantarlo (marco normativo)
Aquí es donde mucha gente se pierde. ¿Esto es obligatorio o es buena voluntad? Depende, y conviene separar dos planos: el de la movilidad urbana y el de la empresa.
Ley 7/2021 de cambio climático y transición energética
La Ley 7/2021, de 20 de mayo, de cambio climático y transición energética, marcó un punto de inflexión. Establece que los municipios de más de 50.000 habitantes (y algunos otros supuestos) deben aprobar planes de movilidad urbana compatibles con los objetivos de reducción de emisiones. De ese marco general descienden obligaciones que acaban tocando a las empresas, sobre todo a las ubicadas en zonas de bajas emisiones o en grandes polígonos.
Para el centro de trabajo, la exigencia llega por dos vías. Por un lado, la negociación colectiva y los planes de igualdad y bienestar, que cada vez incorporan medidas de desplazamiento. Por otro, las exigencias de reporte de sostenibilidad, que obligan a documentar cómo se mueve la plantilla. Un buen plan de movilidad sostenible deja de ser un gesto voluntario para convertirse en una pieza que la empresa necesita tener documentada.
No hace falta ser una multinacional para empezar. Muchas pymes implantan medidas básicas (lanzaderas compartidas, incentivos al transporte público, teletrabajo parcial) sin esperar a que nadie se lo exija. La norma marca el suelo, no el techo.
Cómo se elabora un PMUS paso a paso
Elaborar un plan de movilidad al trabajo no es rellenar una plantilla. Es un proceso ordenado que arranca preguntando a la plantilla y termina midiendo resultados.
Diagnóstico de la movilidad de la plantilla
Todo empieza por saber cómo se mueve la gente hoy. Se hace con una encuesta de desplazamientos: códigos postales de origen, medio de transporte habitual, horarios de entrada y salida, kilómetros recorridos. Ese retrato inicial es el que permite detectar dónde están las oportunidades. A veces aparece un dato revelador: media plantilla vive a menos de cinco kilómetros y aun así viene en coche.
«Sin un diagnóstico honesto, el plan se queda en intenciones», suele advertir cualquier técnico que haya sacado adelante un proyecto real sobre el terreno. El diagnóstico es la base. Todo lo demás se construye encima.
Medidas: transporte colectivo, bici, coche compartido, teletrabajo
Con el retrato hecho, llegan las medidas. Estas son las que mejor funcionan en la mayoría de centros de trabajo:
- Transporte colectivo de empresa: lanzaderas a estaciones de tren o metro, o rutas propias para polígonos mal comunicados.
- Fomento de la bicicleta: aparcabicis seguros, vestuarios, incentivos por kilómetro pedaleado.
- Coche compartido (carpooling): plataformas internas que emparejan a quienes viven cerca y tienen el mismo horario.
- Teletrabajo y flexibilidad horaria: el desplazamiento más sostenible es el que no se hace.
- Movilidad eléctrica: puntos de recarga en el aparcamiento y ayudas para vehículos de cero emisiones.
No todas valen para todos. Un plan bien hecho elige las que encajan con la realidad de su plantilla, no las que quedan bien en una presentación.
Qué es el informe no financiero (EINF) y cómo conecta con el plan
Aquí está el nexo que muchos pasan por alto. El transporte de los empleados no vive aislado. Es uno de los indicadores que las empresas grandes deben volcar en su informe no financiero, el documento donde se rinden cuentas de su impacto ambiental y social.
Quién debe presentar el EINF y qué recoge
El Estado de Información No Financiera, o EINF, es un documento obligatorio para determinadas empresas que recoge información sobre cuestiones ambientales, sociales, de personal, de respeto a los derechos humanos y de lucha contra la corrupción. Nació con la Ley 11/2018 y se aplica, a grandes rasgos, a sociedades de cierto tamaño y número de empleados.
Dentro del apartado ambiental, las emisiones derivadas del transporte de la plantilla son un dato esperado. De ahí que un plan bien documentado alimente directamente el informe: los datos de la encuesta y el seguimiento son los mismos que el documento necesita reportar. Uno produce; el otro consume. Trabajar la movilidad sin pensar en el reporte es duplicar esfuerzo.
PMUS frente a EINF: qué es cada uno
Como se confunden con facilidad, conviene verlos uno al lado del otro:
| Aspecto | Plan de movilidad al trabajo (PMUS) | Informe no financiero (EINF) |
|---|---|---|
| Qué es | Plan de acción sobre cómo se desplaza la plantilla | Documento de rendición de cuentas no financiera |
| Foco | Desplazamientos al centro de trabajo | Impacto ambiental, social y de gobernanza |
| Quién lo impulsa | Empresa, a menudo dentro de planes de bienestar o igualdad | Obligatorio para empresas de cierto tamaño (Ley 11/2018) |
| Qué mide | Reparto modal, kilómetros, emisiones del commuting | Conjunto de indicadores ESG, incluido el transporte |
| Periodicidad | Revisión periódica (anual o bienal) | Anual, junto a las cuentas |
Indicadores de movilidad reportables en el EINF
Si el plan va a nutrir el informe, conviene saber qué indicadores se esperan. Estos son los más habituales:
| Indicador (KPI) | Qué mide | Unidad |
|---|---|---|
| Reparto modal | Porcentaje de plantilla por medio de transporte | % |
| Distancia media al trabajo | Kilómetros medios de cada trayecto | km |
| Emisiones del commuting | CO2 asociado a los desplazamientos | tCO2e |
| Ocupación media del vehículo | Ocupantes por coche que entra al centro | personas/vehículo |
| Uso de modos sostenibles | Plantilla en transporte público, bici o a pie | % |
Medir esto no es un capricho de auditor. Es lo que permite saber si el plan funciona o si solo quedó bonito en el papel. No pasa nada si el primer año los números son pobres: lo importante es tener la línea de base para mejorar.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Qué es un plan de movilidad sostenible al trabajo (PMUS)?
Es un documento que analiza cómo se desplaza la plantilla de una empresa hasta su centro de trabajo y propone medidas para que esos trayectos sean más eficientes y menos contaminantes. Incluye un diagnóstico inicial, medidas concretas como transporte colectivo, bici, coche compartido o teletrabajo, y un sistema de seguimiento de indicadores para evaluar resultados a lo largo del tiempo.
¿Qué empresas están obligadas a tener un plan de movilidad al trabajo?
La obligación llega por varias vías: los municipios grandes deben aprobar planes de movilidad urbana derivados de la Ley 7/2021, y las empresas situadas en zonas de bajas emisiones o grandes polígonos suelen quedar afectadas. Además, la negociación colectiva y las exigencias de reporte de sostenibilidad empujan a documentar cómo se mueve la plantilla, aunque no exista una orden directa.
¿Qué relación hay entre el PMUS y el informe no financiero (EINF)?
El plan genera los datos (reparto modal, kilómetros, emisiones del commuting) que el informe no financiero necesita reportar en su apartado ambiental. En la práctica, trabajar el plan con vistas al EINF evita duplicar esfuerzos: la misma encuesta y el mismo seguimiento sirven para gestionar el transporte y para rendir cuentas ante terceros.
¿Qué es el Estado de Información No Financiera y quién debe presentarlo?
El EINF es un documento obligatorio, introducido por la Ley 11/2018, que recoge información ambiental, social, de personal, de derechos humanos y de lucha contra la corrupción. Lo presentan determinadas sociedades en función de su tamaño y número de empleados, junto a sus cuentas anuales, para dar transparencia sobre su impacto más allá de lo estrictamente económico.
¿Qué indicadores de movilidad se incluyen en el EINF?
Los más habituales son el reparto modal (porcentaje de plantilla por medio de transporte), la distancia media al trabajo, las emisiones de CO2 del commuting, la ocupación media del vehículo y el porcentaje de plantilla que usa modos sostenibles como transporte público, bici o ir a pie. Estos datos suelen salir directamente del seguimiento del plan.
¿Cómo se elabora un plan de movilidad al trabajo paso a paso?
Primero se diagnostica la situación actual con una encuesta a la plantilla sobre orígenes, modos, horarios y kilómetros. Después se diseñan medidas adaptadas a esa realidad: lanzaderas, fomento de la bici, coche compartido, teletrabajo o movilidad eléctrica. Por último se implantan, se comunican y se mide su impacto con indicadores, revisando el plan de forma periódica para corregir lo que no funcione.
Ordenar cómo llega la gente al trabajo ya no es opcional. Y mide más de lo que parece.



